Es un viaje hacia nuestro propio corazón, sus páginas respiran luz, parecen escritas con ese fuego suave que no quema, sino que purifica.
Meryem nos invita a mirar dentro, a atravesar nuestros propios velos, a dejar que la verdad, esa que no se dice sino que se siente, nos despierte del olvido.
Gracias Daniel